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trastornos emocionales de los niños de 4 añitos

aqui les dare algunos tips de porque los hijos a veces se ponen tan dificil y auque  a veces intentamos de todo y nada los resultas, alomejor leyendo esto entenderan algunas situaciones.

Agresividad

Es una manifestación externa de hostilidad, odio o furor que está dirigida contra sí mismo como contra los demás. Los impulsos crueles y agresivos son perversiones y van unidos al placer y la satisfacción. La palabra agresividad proviene Del latín agressio, ataque, actitud de atacar.
Patrón persistente irrepetitivo de conducta en el que destaca la violación de los derechos de los demás o reglas o normas sociales adecuada a su edad.
Es una manifestación externa de hospitalidad, odio o furor que puede estar dirigida como contra, así mismo como contra los demás.

Según A. Bandura, el niño aprende los comportamientos agresivos por imitación de: modelos agresivos, mediante un aprendizaje vicario, (identificación especial de las figuras paternas). También se debe al exceso de castigo físico.

Se manifiesta expresando la impotencia de agresión externa: Rabietas como forma análoga de oposición a la autoridad materna y en relación a veces con la adquisición de hábitos, á partir de los 4 años las razones mas frecuentes de excitación son las dificultades propias de la relación social.
Paletas: Descarga afectiva-motriz directa de los momentos caóticos que vive el niño pequeño, en cuyo caso tendría a desaparecer; como síntoma cuando el niño disponga de otros medios de descargas como el lenguaje.

Autoerotismo

Gratificación que viene determinada por la evacuación de los contenidos intestinales y por la excitación de la mucosa anal. Tendencia a contactos en la piel, las fricciones, y las cosquillas provocan en el niño sensaciones eróticas.

Es la tendencia a buscar la satisfacción sexual en uno mismo, sin la intervención de otros. Se utiliza en ocasiones como sinónimo de masturbación u onanismo.
La palabra autoerotismo viene del Gr. Autos, uno mismo y eros, que significa amor y pasión.
El autoerotismo se manifiesta generalmente en la infancia. Dentro de la evolución sexual normal, el autoerotismo es característico de la fase oras y anal en las que él niño tiene manifestación mediante la estimulación mediante sus propias zonas erógenas.
Estas conductas suelen ir disminuyendo al terminar la fase fálica y dejan paso a las manifestaciones eteroeróticas, aunque en todo adulto pertenece siempre un grado de autoerotismo como componente de una sexualidad, después de la adolescencia suele considerarse como una disfunción sexual.

Esto ocurre principalmente en las zonas genitales, distingue un erotismo oral, anal, o uretral.
Las afectaciones del autoerotismo son de tipo emocional, ya que cuando pasan los limites de lo normal se vuelven en un desequilibrio, que muchas veces que no es atendido a tiempo le pueden perjudicar para su vida futura.
El tratamiento para este trastorno es la atención por parte de la madre dándoles cuidados y amor, así como especialistas en esa rama

Disóciales

Los trastornos disóciales se caracterizan por una forma persistente y reiterada de comportamiento disocial, agresivo o retador.
En sus grados más extremos puede llegar a violaciones de las normas, mayores de las que serían aceptables para el carácter y la edad del individuo afectado y las características de la sociedad en la que vive. Se trata por tanto de desviaciones más graves que la simple "maldad" infantil o rebeldía adolescente. Los actos antisociales o criminales aislados no son, por sí mismos, base para el diagnóstico, que implica una forma duradera de comportamiento.
Los rasgos del trastorno disocial pueden también ser secundarios a otros trastornos psiquiátricos, en cuyo caso debe codificarse el diagnóstico del trastorno subyacente.
Los trastornos disóciales pueden evolucionar en algunos casos hacia un trastorno disocial de la personalidad. Los trastornos disóciales suelen estar relacionados con un ambiente psicosocial desfavorable, entre ellos relaciones familiares no satisfactorias y fracaso escolar y se presenta con mas frecuencia en chicos. La distinción entre los trastornos disóciales y los trastornos de las emociones es bien definida, mientras que su diferenciación del trastorno hipercinético es menos clara y es frecuente un solapamiento entre ambos.

Pautas para el diagnóstico

La valoración de la presencia de un comportamiento antisocial debe tener en cuenta el nivel del desarrollo del niño. Las rabietas, por ejemplo, forman parte de un desarrollo normal a la edad de tres años y su mera presencia no debería ser una indicación para el diagnóstico. Del mismo modo, una violación de los derechos cívicos de otras personas (como un crimen violento), no se encuentra al alcance de la mayoría de los niños de siete años de edad, y por lo tanto, no constituye una pauta diagnóstica para este grupo de edad.
Las formas de comportamiento en las que se basa el diagnóstico pueden ser del tipo de las siguientes: grados excesivos de peleas o intimidaciones, crueldad hacia otras personas o animales, destrucción grave de pertenencias ajenas, incendio, robo,
mentiras reiteradas, faltas a la escuela y fugas del hogar, rabietas frecuentes y graves, provocaciones, desafíos y desobediencia graves y persistentes. Cualquiera de estas categorías, si es intensa, es suficiente para el diagnóstico, pero los actos disóciales aislados no lo son.
Son criterios de exclusión otros trastornos subyacentes, alguno de ellos poco frecuente, pero importante, como una esquizofrenia, una manía, trastornos del desarrollo, un trastorno hipercinético y una depresión.
No se recomienda hacer este diagnóstico a menos que la duración del comportamiento descrito sea de seis o más meses.
Excluye: trastornos disóciales asociados a:

1. trastornos emocionales
2. trastornos hipercinéticos
3. trastornos del humor (afectivos)
4. trastornos generalizados del desarrollo
esquizofrenia

Diagnóstico diferencial

Hay que tener en cuenta que el trastorno disocial puede solaparse con otros trastornos. La coexistencia de trastornos de las emociones de la infancia lleva al diagnóstico de trastorno mixto de las emociones y trastorno disocial La categoría trastorno tiene prioridad si un caso satisface también las pautas de este trastorno hipercinético.
No obstante, grados ligeros o limitados a situaciones concretas de hiperactividad y de falta de atención se presentan con frecuencia en niños que padecen un trastorno disocial, así como también una baja estimación de si mismo y trastornos emocionales menores. Ni unos ni otros excluyen el diagnóstico.

Trastorno disocial limitado al contexto familiar

Esta categoría incluye trastornos disóciales en los que el comportamiento disocial, antisocial o agresivo (que va más allá de manifestaciones oposicionistas, desafiantes o subversivas) está completamente, o casi completamente, restringido al hogar o a las relaciones con miembros de la familia nuclear o allegados. Las manifestaciones mas frecuentes son robos en el hogar referidos con frecuencia específicamente al dinero o a pertenencias de una o dos personas concretas, lo cual puede acompañarse de un comportamiento destructivo deliberado, de nuevo con preferencia referido a miembros concretos de la familia, tal como romper juguetes u objetos de adorno, ropas, hacer rayados en muebles o destrucción de pertenencias apreciadas. El diagnóstico puede basarse también en la presencia de actos de violencia contra miembros de la familia. Puede presentarse también la provocación de incendios deliberados del hogar.

Pautas para el diagnóstico:

El diagnóstico requiere que no esté presente ninguna alteración significativa del comportamiento antisocial fuera del ambiente familiar y que la relación social del niño fuera de la familia esté dentro de un rango normal.

En la mayoría de los casos, estos trastornos disóciales limitados al contexto familiar han comenzado en relación con algún tipo de alteración intensa de las relaciones del chico con uno o más miembros de la familia nuclear. En algunos casos, por ejemplo, el trastorno puede haberse iniciado por conflictos con un padrastro o madrastra. Aceptada la validez nosológica de esta categoría, es posible que este comportamiento disocial tan específico de una situación, no implique el mal pronóstico general de trastornos disóciales generalizados.

Trastorno disocial en niños no socializados

Este tipo de trastorno disocial se caracteriza por la combinación de un comportamiento disocial persistente o agresivo con una significativa y profunda dificultad para las relaciones personales con otros chicos.

Pautas para el diagnóstico

El factor distintivo clave del trastorno disocial en niños no socializados lo constituye la falta de una integración efectiva entre los compañeros y tiene prioridad diagnóstica sobre las otras diferenciaciones. Los problemas de las relaciones con los compañeros se manifiestan principalmente por un aislamiento o un rechazo, por la impopularidad entre otros chicos y por una falta de amigos íntimos o de relaciones afectivas recíprocas y duraderas con los compañeros de la misma edad. Las relaciones con adultos tienden a estar marcadas por la discordia, la hostilidad y el resentimiento, pero pueden existir buenas relaciones con algunos adultos (aunque falta por lo general una confianza íntima), lo cual no descarta el diagnóstico. Con frecuencia, pero no siempre, se presentan alteraciones emocionales sobreañadidas, las que, si son de un grado suficiente para satisfacer las pautas del trastorno mixto. Si se presenta un comportamiento delictivo, lo típico, pero no indispensable, es que sea en solitario.
Las formas características de comportamiento son: intimidaciones, peleas excesivas, y (en chicos mayores) extorsiones o atracos violentos y niveles excesivos de desobediencia, agresividad, falta de cooperación y resistencia a la autoridad, rabietas graves y accesos incontrolados de cólera, destrucción de propiedades ajenas, incendios y crueldad con otros niños y animales. No obstante, algunos chicos aislados se ven envueltos en delitos en grupo, de tal modo que la naturaleza del delito es menos importante para hacer el diagnóstico que la cualidad de las relaciones personales.
El trastorno es por lo general persistente en distintas situaciones, pero puede ser más manifiesto en el colegio o en la escuela.
La especificidad de una situación concreta distinta del hogar es compatible con el diagnóstico.
Incluye: trastorno agresivo no socializado con agresividad trastorno disocial solitario de tipo agresivo.

Trastorno disocial en niños socializados

Esta categoría incluye formas de comportamiento disocial y agresivo (que se satisfacen el conjunto de las pautas de F91 y que no son simplemente manifestaciones oposicionistas, desafiantes o subversivas). Se presenta en individuos por lo general bien integrados en grupos de compañeros.

Pautas para el diagnóstico

El rasgo diferencial clave es la existencia de amistades adecuadas y duraderas con compañeros de aproximadamente la misma edad. Con frecuencia, pero no siempre, el grupo de compañeros lo constituyen otros jóvenes implicados en actividades delictivas o disóciales (en tal caso el comportamiento inaceptable del chico puede estar aprobado por los compañeros y regulado por normas de la subcultura a la que pertenece). No obstante, este no es un requisito necesario para el diagnóstico y el chico puede formar parte de un grupo de compañeros no delincuentes y el comportamiento antisocial tener lugar fuera de este contexto. Puede haber relaciones alteradas con las víctimas o con algunos otros chicos si el comportamiento disocial implica intimidación. De nuevo, esto no invalida el diagnóstico, con tal que el chico tenga alguna pandilla a la cual es leal y con cuyos miembros le une una amistad duradera.

Las relaciones con figuras de autoridad adultas tienden a ser malas, pero pueden existir buenas relaciones con algunos personas concretas. Las alteraciones emocionales suelen ser mínimas. El comportamiento disocial puede extenderse también al ambiente familiar, pero si se limita al hogar, debe descartarse este diagnóstico. Con frecuencia el trastorno es más evidente fuera del contexto familiar y el hecho que tenga una relación específica con el colegio u otros ambientes fuera del seno familiar, es compatible con el diagnóstico.

Incluye: trastorno disocial "en pandilla" delincuencia en grupo delitos formando parte de una banda robos en compañía ausencias escolares.

Excluye: actividades de bandas sin trastornos psiquiátricos manifiestos

Trastorno disocial desafiante y oposicionista

Este tipo de trastorno disocial es característico de niños con edades por debajo de los 9 ó 10 años. Viene definido por la presencia de un comportamiento marcadamente desafiante, desobedientes y provocador y la ausencia de otros actos disóciales o agresivos más graves que violen la ley y los derechos de los demás. El trastorno requiere que se satisfagan las pautas generales de Un comportamiento malicioso o travieso grave no es en sí mismo suficiente para el diagnóstico.
Muchos autores consideran que las formas de comportamiento de tipo oposicionista desafiante representan una forma menos grave de trastorno disocial, mas bien que un tipo cualitativamente distinto. No hay datos experimentales sobre si la diferencia es cuantitativa o cualitativa. Sin embargo, los hallazgos actuales sugieren que si se tratara de un trastorno distinto, lo sería principal o únicamente en los niños más pequeños. Se debe utilizar esta categoría con cautela, sobre todo con los niños de mayor edad. Los trastornos disóciales clínicamente significativos en los niños mayores suelen acompañarse de un comportamiento disocial o agresivo que van más allá del desafío, la desobediencia o la subversión, aunque con frecuencia suele precederse de por un trastorno disocial oposicionista en edades más tempranas. Esta categoría se incluye para hacerse eco de la práctica diagnóstica habitual y facilitar la clasificación de los trastornos que aparecen en los niños pequeños.

El rasgo esencial de este trastorno es una forma de comportamiento persistentemente negativista, hostil, desafiante, provocadora y subversiva que está claramente fuera de los límites normales de comportamiento de los niños de la misma edad y contexto sociocultural y que no incluye las violaciones más importantes de los derechos ajenos que se reflejan en el comportamiento agresivo y disocial especificado para las categorías de trastornos disóciales Los niños con este trastorno tienden frecuentemente a oponerse activamente a las peticiones o reglas de los adultos y a molestar deliberadamente a otras personas. Suelen tender a sentirse enojados, resentidos y fácilmente irritados por aquellas personas que les culpan por sus propios errores o dificultades. Generalmente tienen una baja tolerancia a la frustración y pierden el control fácilmente. Lo más característico es que sus desafíos sean en forma de provocaciones, que dan lugar a enfrentamientos. Por lo general se comportan con niveles excesivos de grosería, falta de colaboración y resistencia a la autoridad.
Este tipo de comportamiento suele ser más evidente en el contacto con los adultos o compañeros que el niño conoce bien y los síntomas del trastorno pueden no ponerse de manifiesto durante una entrevista clínica.

La diferencia clave con otros tipos de trastornos disóciales es la ausencia de violación de las leyes o de los derechos fundamentales de los demás, tales como el robo, la crueldad, la intimidación, el ataque o la destrucción. La presencia definitiva de cualquiera de estas formas de comportamiento excluye el diagnóstico. Sin embargo, el comportamiento disocial oposicionista desafiante, tal como se ha perfilado en el anterior párrafo, se encuentra con frecuencia en otros trastornos disóciales. Se deberá codificar cualquier otro tipo de trastorno disocial con preferencia al trastorno disocial desafiante oposicionista.

El niño maltratado

Son los niños indefensos que sufren abusos, negligencias y a menudo golpes de sus padres u otros miembros
Se debe al rechazo afectivo el abandono y hasta el infanticidio.

Este trastorno se manifiesta que el niño siempre se encuentra triste, indiferente y decaído, rechaza la comunicación con los adultos, tiene poca tendencia a llorar y puede manifestar rechazo hacia el padre o la madre, si es rebelde y esta en edad de hacerlo, huyen del hogar.

Desnutrición, hematomas, contusiones, quemaduras de diversos grados y extensión, fracturas y aun síndromes abdominales agudo por rotura traumática de vìcera hueca o frecuente el hematoma subdural, con o sin fractura de cráneo.

Niños en la calle

Son tipos de niños que obligados por sus padres salen a trabajar a la calle y los cuales son el sostén de su familia.
El origen de esta situación es mas que nada por la desintegración familiar, misma que se ve reflejada al no existir la figura paterna o materna en cualquiera de ambos casos
Las causas de este problema es originado por los mismos padres debido a que los obligan a trabajar y utilizan a los niños como objeto de trabajo es decir como una maquina reproductora de dinero.
El niño en la calle por el solo hecho de tomar esto como centro de trabajo se manifiesta de la siguiente manera:

* carácter muy volutivo y temperamental (Fácil agresión hacia los demás) esto debido a que convive con gente de mayor edad que el y por lo cual el busca la manera de protegerse, además de los peligro a los que se expone, la drogadicción, alcoholismo, tabaquismo, hasta llegar incluso a pensar en cuestiones sicoticas como lo es el suicidio.
* En su apariencia física se ve andrajoso mal alimentado y por ende abandona temporal o permanentemente la escuela.

Este problema afecta muchisimo al niño, en primer lugar psicológicamente, ya que sufren de traumas pues la presión de sus padres o de quienes los controlan en ocasiones o casi siempre es excesiva.

Niños de la Calle 1

Son los tipos de niños que viven en la calle no tienen techo, trabajo y son víctimas de la propia sociedad.

Estos niños son originados, debido al poco interés que tienen sus padres por ellos, ya que muchas veces son maltratados por ellos mimos y por esto los niños buscan una salida fácil que es integrarse a los grupos de niños en calle en donde son maltratados y explotados por la sociedad.

Estos tipos de niños presentan diversas manifestaciones tales como cabello largo, ropa sucia y rota, muchos de ellos andan descalza con características típicas como ojos rojos debido a las drogas, al alcohol o al cigarro.

Este problema afecta intelectualmente al niño, ya que no hay quien se preocupe por él, para que asista a la escuela, pero principalmente una de las afectaciones más comunes e importantes son sus sentimientos ya que moralmente el niño se destruye al no existir nadie que le brinde amor, cariño, comprensión lo cual es algo que todos los seres humanos necesitamos para sentirnos queridos. .

Publicado por prisaxem el 30 de Septiembre, 2005, 19:09 ~ Referencias (0)


 
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